El milagro de Moscú: ¡México vence a Alemania!

  • 18 Jun, 2018
  • DEPORTES

Pellízcate, ya que esto no es un sueño, sino que por fin se pudo. Créelo, porque no son solamente tres puntos, es más que una ilusión. Disfrútalo, porque no hubo goles de último minuto, ni injusticias arbitrales ni mucho menos “ya merito”. Saboréalo México, porque no fue Irán, Croacia o Camerún, sino Alemania, la Campeona del Mundo, el que esta vez sufrió ante una playera verde y que en pleno día del Padre luce más “Padre” que nunca.

17 de junio de 2018, Estadio Luzhniki de Moscú, Rusia. Fecha a grabar, a tatuar o por lo menos a recordar. México le ganó 1-0 a Alemania en su debut dentro de la Copa Mundial Rusia 2018. Historia pura, sin fantasmas, sin temores, con gol de Hirving Lozano y con un triunfo que, al menos por unos días, borra las frustraciones de Nueva York, de Montpellier o de Leipzig: Moscú, siempre se recordará Moscú y su milagro.

Pero no fue solamente el fondo, sino la forma: la autoridad con la que el Tri le jugó a la todopoderosa Alemania fue digna de escándalo: con una frialdad que solo se consigue en la Baja Sajonia, con un talento que solamente se ve en Baviera, pero no, eran los americanos quienes repartían y dictaban un compromiso fenomenal, con Layún adelantado y repleto de chances, con un Jesús Gallardo dueño de la banda izquierda, con un Carlos Salcedo seguro en tierra generalmente desconocida por la lateral derecha. Una línea de cuatro histórica, inolvidable, única, con un medio campo soberbio y heroico, y una delantera más que suficiente con el “Chuky”.

A los 35’ vino una jugada que parecía extraída de la imaginación de cualquier muralista nacional de abolengo: ni el ingenio de Diego Rivera o José Clemente Orozco podrían plasmar tanta belleza sobre un lienzo verde y que por un extremo vio cómo el conjunto americano fraguaba una jugada de la nada, como si de extraer peras de las arenas se tratase. Los de Osorio recuperaron la pelota en terreno propio y dieron un latigazo que solamente exponen los mejores conjuntos del planeta.

El balón llegó tan rápido que apenas si el Campeón del Mundo se dio cuenta cuando Javier Hernández hacía correr a Hummels de frente a su marco. Hirving Lozano recibió el balón en el área, recortó de forma angustiosa a la par de que todos los corazones verdes se detenían en una acción que parecía durar una eternidad y disparó finalmente firme para vencer a Manuel Neuer.

Entre toda la vorágine, se olvidaba quizás el parche dorado que portaba el conjunto europeo y que lo distingue como el Campeón absoluto del futbol, honor concedido apenas en el partido anterior que los de Joachim Löw jugaron en el Mundial. Özil, cuyo talento es altamente buscado en la “Mannschaft”, parecía un hombre deambulante en la media cancha, carente de alma, mucho menos Thomas Müller, artillero de excelencia en Copas del Mundo, pero que estuvo tan lejos del balón como lo está Moscú de Alaska y Werner parecía una versión reducida de sí mismo de aquel que tanto daño hiciera en la Copa Confederaciones el año pasado.

La contraparte fue clave: Héctor Herrera no solamente levantó la cara por el conjunto mexicano, sino que además, ofreció el que probablemente sea el mejor partido de su carrera. Igual cerraba espacios las pocas veces que Boateng intentaba desahogar a la apurada Campeona, igual opacaba nada menos que a Toni Kroos. “HH” firmó una actuación por encima de cualquier expectativa, al igual que un equipo mexicano que encontraba espacios a partir de tres cuartas partes, casi siempre con balones verticales que habilitaban a Layún, desesperado e insistente desde fuera del área, pero finalizador de jugadas al fin.

Ya con Brandt en el campo, Alemania ganó profundidad y oportunidades, angustia y drama al final en lo que fueron los únicos momentos inestables de México en todo el encuentro celebrado en el Estadio Luzhniki, el recinto más importante del Mundial Rusia 2018. Pero Guillermo Ochoa y el desatino de los teutones se encargaron de sellar lo que fue un encuentro que puede ser un clásico en la historia del futbol mexicano, así de sencillo. Manuel Neuer, rematando en el tiempo de compensación, apenas en el primer duelo de la justa, fue un signo inequívoco de la desesperación de la “Mannschaft”.

Sí, créelo. Alemania tiene el “Milagro de Berna”, pero México hizo este 17 de junio el “Milagro de Moscú”, no hay rotaciones, no hay frustraciones, solamente el triunfo. Nueva York, Montpellier, Jeonju, Leipzig, Johannesburgo o Fortaleza se recuerdan un poco menos a partir de este domingo.

Con información de Televisa Deportes

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