Cambia conducta de menores infractores que realizan servicio social con mascotas

  • 11 Feb, 2018
  • NOTICIAS LOCALES

HERMOSILLO, Son. 12, feb. 2018.- Omar y Perla son hermanos. Ambos forman parte de un grupo de adolescentes que realizan su servicio social en la asociación “Pata de Perro”, tras cometer una falta administrativa contemplada en el bando de policía.

A Omar lo detuvieron tras estar bajo los influjos de la marihuana en un parque de su colonia, al sur de Hermosillo; consume drogas desde hace más de dos años, relata. Desconoce si ha llegado a asesinar a alguien.

"Me está destruyendo a mí mismo, ya empecé a caer a la comandancia, a la comandancia y se me va hacer costumbre estar cayendo, al ratito voy a querer hacer otras cosas. -¿Has delinquido, tú?- Sí, -¿Qué has hecho?- Asalto, robo a casa habitación, robo de auto y nomás. -¿Tú sabes que eso está mal?- Por supuesto. -¿Y por qué los has hecho?- Porque pues, drogado pues, no se sabe que pedo y los mismos compas, pues vamos pa allá y pues uno drogado, pues vamos", relata.

Y su hermana Perla, aunque asegura no ser consumidora de alguna droga, también realiza este servicio social a través del área de la Unidad Municipal de Prevención y Aplicación de Medidas a Menores Infractores.

"Nos llevaron a nosotras, éramos varias y me hicieron exámenes y pues no salió nada y pues me sacaron y me llevaron a mi casa. -¿Has tenido contacto con las drogas?-No, la verdad no me gustan", comentó.

Ninguno de estos dos hermanos estudia o trabaja. A Perla la sacaron de la escuela desde quinto año de primaria tras un castigo de sus padres, y Omar tampoco ha podido realizar dicho nivel de estudios.

Apenas han cumplido con la mitad de horas de servicio social y comentan que han tenido importantes cambios en su conducta.

"Tengo ya desde que inició el programa sin consumir y pues obviamente el cuerpo te lo está pidiendo, pero el cerebro me estaba diciendo que no y el cuerpo que sí y pues vine pa acá y aquí me la llevo. Cuando llego a mi casa me baño y me acuesto a dormir y ya no salgo", dijo.

"Estoy aprendiendo mucho a cuidar a los perros, a saber cómo los tengo que tratar. Ya necesito ponerme a estudiar para no andar en la calle, en malos pasos, y ya me están ayudando a entrar a la primaria abierta", añadió Perla.

Los menores infractores, entre 12 y 17 años de edad, tienen factores en común: consumen principalmente marihuana, no estudian y provienen de familias disfuncionales, esto sin importar el estrato social, expuso Martha Gabriela Yunué Flores Contreras, directora de la unidad municipal para menores infractores.

Se estima que al mes, son entre 200 y 250 los menores que se canalizan a algún servicio comunitario, jornadas comunitarias o proyecto especial, por alguna falta administrativa.

“El menor es presentado al área de diagnóstico y resolución del área de menores, se le habla al papá, se le entrega en custodia y se cita posteriormente al área de coordinación con la suscrita, para llevar a cabo una audiencia. En la audiencia pues analizamos todo el expediente, los factores, si el menor estudia o no estudia. Cuál es su conducta para poder ahí aplicar una medida”, explicó.

Mientras pagan su falta, los menores son custodiados por elementos del programa, quienes inclusive los recogen hasta su domicilio para realizar el servicio social correspondiente.

Kevin, de 16 años de edad, también fue detenido bajo los influjos de la mariguana. Sus padres desconocían que se drogaba.

Señala que dejó sus estudios hace tres años, para trabajar como ayudante de albañil.

"-¿Desde cuándo tienes contacto con las drogas?- Pues hace poco. – ¿Cómo es que entras a las drogas?- Pues muchos se basan por ver y al ver te gusta, quieres probar. -¿Te la ofrecen y uno cae?- Pues muchas veces sí. Simplemente andaba bajo el efecto", mencionó.

Argumenta que más allá del placer, las drogas funcionaron como una válvula de escape a los problemas familiares.

"Por necesidad no, por familiar. -¿Por tus problemas familiares?- Sí. -¿Te sientes bien cuándo te drogas?- No, me siento diferente", indicó.

Ahora, Kevin desea retomar sus estudios y ha descubierto nuevas cosas a través de actividades relacionadas con las mascotas.

"Si se siente bonito. Todos los días antes me levantaba tarde y ahora me levanto temprano, es como una obligación. -¿Qué te dice tu familia porque andas aquí?- Nada me dicen que siga aquí y mientras más dure mejor. -¿Qué planes tienes después de esto, Kevin?- Meterme a un grupo de así canino. Estudiar, terminar la secundaria", expresó.

Esta es la primera ocasión en que menores infractores realizan tareas de servicio social en la agrupación “Pata de Perro”, en donde por quince días realizan diferentes acciones, señaló su coordinadora, Carolina Araiza.

"Hicieron un vínculo con algunos de los perros y pues eso nos da mucho gusto, eran chicos que no querían de pronto hablar, expresarse y ahorita ya los vemos más adentrados. Aquí mucho la empatía, la empatía con los animales, el respeto, la responsabilidad que conlleva tener un animal de compañía, pero que ellos también no tienen limitantes para hacer lo que ellos quieran hacer", informó.

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